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MINERVA, ATENEA PARA LOS AMIGOS (GRIEGOS)

Esta diosa inventó la flauta, la trompeta, los objetos de alfarería, el arado, el rastrillo, el yugo de los bueyes, la silla de montar, el carro y el barco. Fue la primera en enseñar la ciencia de los números y lo que se conocía como las artes femeninas, como cocinar, tejer e hilar. Es la diosa de los combates y de los consejos de las artes y las técnicas. Por eso entró a formar parte de la Tríada Capitolina como una de las grandes divinidades del Estado y se convirtió en la protectora por excelencia de las ciudades.
Sus símbolos son la lechuza, la coraza o el escudo con la cabeza de Medusa, la lanza y el casco. Según el mito, Minerva salió de la cabeza de Júpiter cuando Vulcano se la abrió de un hachazo para curarle el dolor de cabeza.
Aunque es diosa de la guerra, no obtiene placer con las batallas, tal como lo hace Marte, sino que prefiere resolver las disputas y hacer valer la ley por medios pacíficos. Aunque siempre va vestida como un soldado, con coraza y casco, en tiempos de paz no lleva armas; cuando las necesita suele tomarlas de Júpiter. Es conocida su misericordia, cuando las votaciones de los jueces quedan igualadas en los juicios del Aerópago siempre da el voto decisivo en favor del acusado para conseguir su libertad.
Pero cuando toma parte en una batalla nunca pierde, incluso contra el propio Marte, porque domina la estrategia y la táctica mucho mejor que él, y los mejores estrategas acuden a ella para pedirle asesoramiento.
Minerva no fue la mujer de ningún Dios y no tuvo ningún parto normal. Y decimos 'normal' porque no parió como las mujeres humanas. Aunque muchos dioses, titanes y gigantes quisieron casarse con Minerva, ella rechazó siempre todas las insinuaciones.
Algunos autores clásicos, como Calímaco, decían que Minerva era tan modesta como Diana pero más generosa. Ponen el ejemplo de las reacciones de ambas cuando un hombre las vio bañarse desnudas en un río. En el caso de Diana, al darse cuenta de que Acteón la había visto desnuda, lo transformó en ciervo e hizo que sus perros lo mataran y se lo comieran. En el caso de Minerva, en cambio, no hizo matar a Tiresias (el hombre que la había visto) sino que 'simplemente' lo dejó ciego y le dio el don de la visión interior.


Sólo en una ocasión Minerva se dejó llevar por la venganza: la princesa de Lidia, Aracne, era una chica muy experta en el arte de tejer, pero también era vanidosa y dijo que ella era mejor que Minerva al telar. La diosa la retó en una competición a ver cuál de las dos hacía el mejor lienzo. Aracne tejió las aventuras amorosas no lícitas de los dioses mientras que Minerva tejió los castigos que los dioses habían inflingido a los humanos que los desafiaban. Cuando la diosa vio el lienzo de Aracne, lo destrozó y como castigo la transformó en una araña, para que se pasara el resto de su vida tejiendo.
Esta leyenda se cree que tiene raíces en la rivalidad que había entre Atenas y Creta. Se han encontrado varios sellos con el emblema de una araña en la ciudad de Mileto, que era la principal ciudad exportadora de tejidos de lana. Durante mucho tiempo controlaron el comercio de los tejidos por mar, así que Atenas tenía razones para sentir celos.

DE PROFESIÓN: BRUJO, ENVENENADOR Y AURIGA

No todo lo que rodeaba el mundo del auriga eran rosas. Había también un mundo oscuro y diabólico que vagaba por el trasfondo de los ludi circenses.Las prácticas mágicas y los envenenamientos de rivales inmediatos estaban a la orden del día en el mundo que rodeaba las carreras. En efecto, los aurigas poseían, aparte de su pericia como conductores de cuadrigas, conocimientos que  usaban en ocasiones para vencer o importunar al rival.de ahí su fama de brujos y de expertos envenenadores. Las fuentes dan testimonio del uso frecuente de artes mágicas con esta finalidad. Así, se usaba la magia para "in curriculis eques debilitare, incitar, trigaré"(debilitar, incitar, retrasar los caballos en las carreras). Por eso, algunos aurigas despertaban rumores de hechicería ante una serie de continuos éxitos.La maldición dirigida contra el auriga rival o contra sus caballos recibía el nombre de devotio. Era una fórmula estereotipada, con una serie de atenuaciones, restricciones y condiciones, escritas en lengua vulgar (mezclando a veces el griego y el latín, bastante frecuentemente con errores léxicos y gramaticales) que invitaba a las fuerzas subterráneas a hacer morir, torturar o " ligar" (es decir, paralizar física y / o anímicamente) a la persona indicada. Frecuentemente, se añadían al texto dibujos enigmáticos y signos mágicos. Esta fórmula se grababa sobre una lámina metálica, habitualmente de plomo. La elección de este metal tenía una doble causa. Por un lado, el metal consagrado a Saturno (divinidad hostil a los hombres) aumentaba la eficacia del maleficio. Por otro, la hoja de plomo podía ser fácilmente doblada o enrollada, ocupando menos espacio (como aparece frecuentemente, en forma de pequeño volumen). Después de haber sido escrita, la maldición se entregaba a las divinidades infernales mediante su colocación en una tumba, bajo la vigilancia del fallecido, siguiendo ciertos ritos destinados a aumentar su efectividad.Se conservan muchas de estas tablillas (tabellae defixionum), aparecidas principalmente a lo largo de las vías, por ser el lugar donde normalmente se ubicaban las tumbas, y cabe destacar los hallazgos en la vía Appia de Roma. Una de las tabellae defixionum más conocidas proviene de Hadrumetum (Túnez), y fue encontrada en la tumba de un niño. Esta tableta es de plomo, y mide 11 por 9 cm. Está grabada por las dos caras. Sobre una de ellas está el siguiente texto :
adiuro et demon qui / cunque

/ bi ex anc ara anc di / i ex oc moment, ut eques / prasini et albi crucials / Ocide, et agitatores Cla / Fòrum et Felice et Primu / lum et Romanum Ocide / collada, neque spiritum illis / lerinquas; adiuro et / per eum qui et resoluit / temporibus deum Pelagi / compliment aerium IAW Iasdaw / ooriw .. ahia. 


"Te conjuro, demonio, cualquiera que seas, y te pido que desde esta hora, desde ese día, desde este momento, tortures y mates a los caballos de los Verdes y los Blancos, y hagas chocar y mates a aurigas Claro, Félix, Prímula y Romano, y no dejes ni el espíritu para ellos, te conjuro a través de este que te desató para siempre, el dios del mar y del cielo. "Sobre la otra cara se encuentra grabado un demonio con una cresta de gallo sobre su cabeza. Con su mano derecha sostiene un vaso con asa y con la izquierda, un largo pie rematado en una lámpara, quizás un incensario.Está de pie sobre un esquife o barco pequeño. En su pecho puede leerse su nombre (Baitmo / rbita / to). Para algunos autores sólo son palabras mágicas (Antmo / arait / to). Tras él hay grabadas palabras mágicas de significado desconocido (Cuigeu / censeu / cinbeu / perfleu / diarunco ​​/ deasta / bescu / berebescu / Arure / baxagra). Sobre el esquife se encuentran los nombres de Noctiuagus, Tiberis, Oceanus, quizás pertenecientes a caballos. El sentido de la inscripción queda suficientemente claro: el autor, seguramente un auriga perteneciente a la factio russata o veneta, recurre a la ayuda de un demonio para eliminar a los aurigas y los caballos de la factio prasina y albata.
Para protegerse contra estos maleficios, los aurigas recurrían frecuentemente a todo tipo de amuletos, como campanillas colgadas del pecho de sus caballos, como puede apreciarse en el mosaico emeritense del auriga Marcianus.
 
También podrían considerarse amuletos, aunque no exclusivamente de los aurigas, las monedas contorniatas, la finalidad desgraciadamente se desconoce. Es posible que fueran amuletos lanzados al público a principios de los juegos (con lo que estarían relacionadas con el ceremonial de la pompa circensis), existiendo quizás la creencia de que su posesión favorecería la victoria de la facción a la que se apoyaba, especialmente las que contenían escenas referentes al circo o aparecían decoradas con la cabeza de Alejandro Magno, a quien se atribuía una virtud de protección contra la magia. De este modo, su función seguiría siendo la de amuletos, aunque cambiaría su poseedor: ya no sería el auriga, sino el público que contemplaba la carrera. Por otro lado, las contorniatas eran un importante medio propagandístico del Senado (ya que eran acuñadas por la prefectura urbana, magistratura ligada al Senado), mediante las cuales la aristocracia intentaba ganarse los favores del pueblo.Tan alto grado de superstición era normal entre profesionales y el oficio comportaba un gran riesgo de perder la vida en cada carrera. También se encontraba en otros profesionales del ocio cruento, como los gladiadores o los venatores.A veces, los aurigas no se limitaban a esperar pacientemente que las divinidades infernales cumplieran lo que con tanto interés les habían pedido en las tabellae defixionum. No debían ser raros los casos en que el auriga tentaba la suerte intentando perjudicar al rival o a sus caballos mediante el uso de venenos. Llegaban incluso a ir a expertos envenenadores en busca de ayuda, o para aprender su oscuro oficio. Digo tentaban a la suerte porque el auriga que fuese sorprendido en la práctica de la magia con intención de dañar a otras personas era inmediatamente condenado a la pena máxima y ejecutado. Un alto precio por la búsqueda de fama y notoriedad en los ludi circenses.

ALTARES IMPERIALES... ¡MEJOR UTILIZARLOS!

Según explica el retórico Quintiliano, durante la estancia del Emperador Augusto en Tarraco entre los años 26 y 24 aC, la ciudad le dedicó un altar, seguramente instalado en la parte baja de la ciudad, ya que fue erigido por iniciativa de la colonia y no de los representantes de la provincia.

De este altar en creció "milagrosamente" una palmera (árbol de Apolo, dios protector de Augusto, y símbolo de la decisiva victoria de César en Munda al 45 aC). Los habitantes de la ciudad rápidamente se apresuraron a avisar al emperador de este "milagro", pero cuál fue su sorpresa, cuando lo que recibieron de Augusto no fueron felicitaciones sino una queja, ya que según el mismo Augusto, si había crecido una palmera, es que el altar no se utilizaba lo suficiente.



Et Augustus, nuntiantibus Terraconensibus palmam in ara eius enatam, “Apparet, inquit, quam saepe accendatis” (Quint. Inst. 6, 3, 77)

Esta anécdota queda plasmada en algunas monedas acuñadas en Tarraco durante la época de Tiberio, en éstas se representa en su reverso, un ejemplo coronada con una palmera acompañada de la inscripción "C
C(olonia) U(rbs) T(riumphalis) T(arraconensis), y en el anverso se representa una cabeza de Augusto con la leyendaDivus Augustus Pater.

NÉMESIS... DIVINIDAD GLADIATORIA

En la mitología romana Invidia (Némesis), era una diosa-personificación de la venganza y de los celos. Su aparición estelar en la literatura romana es a las Metamorfosis de Ovidio, donde es descrita exactamente como los griegos imaginaban a su diosa de la venganza, Némesis. Así es como las personificaciones griegas de la venganza divina y los celos quedan fusionadas en la mitología latina en una sola entidad.Era la diosa de la justicia retributiva, la venganza y la fortuna, y castigaba a los que no obedecían a aquellas personas que tenían derecho a mandarles, sobre todo, a los hijos desobedientes a sus padres, al tiempo recibía los votos y juramentos secretos de su amor y vengaba a los amantes infelices o desgraciados por perjurio o infidelidad de su amante. Como deidad primordial no está sometida a los dictámenes de los dioses olímpicos, y castiga sobre todo la desmesura. Sus sanciones tienen usualmente la intención de dejar claro a los hombres que, por su condición humana, no pueden ser excesivamente afortunados ni deben trastocar con sus actos, ya sean buenos o malos, el equilibrio universal.Se la suele representar con una corona y a veces con un velo que le cubre la cabeza; suele llevar una rama de manzano en una mano y una rueda a la otra. La flor del narciso le adornaba también la corona como símbolo del mito de aquel joven orgulloso enamorado de su propia belleza (en el que Némesis también aparece). También se la representaba con alas para expresar la velocidad con que atendía todas sus funciones, así como armada con antorchas, espadas y serpientes, como instrumentos de su venganza.No queda muy clara su genealogía, ya que según Pausanias ha sido descrita como la hija de Océano, y por su parte, Hesíodo la cruz hija de la oscuridad y la noche (Érebo y Nix) mientras que el dramaturgo Eurípides afirmaba que su padre era Zeus.Uno de los mitos más famosos aparece en los Cantos Cipris, donde se habla de la unión de Zeus y Némesis: el dios del cielo la perseguía, y para librarse se de él Némesis tomó formas de monstruos marinos y de diversos animales terrestres. Finalmente se transformó en una oca. Zeus transmutado en cisne la consiguió, y fruto de esta unión la diosa puso un huevo que fue recogido por unos pastores y entregado a Leda, que lo cuidó y de él salió Helena de Troya.Pocas veces se la encuentra representada en acuñación imperial, principalmente se encuentra en monedas de Claudio y Adriano (como en el sestercio de Adriano de la imagen inferior).




Por su carácter vengativo, en época romana se considera además protectora de legionarios y generales victoriosos, así como de los gladiadores y venatores, de ahí que en muchos anfiteatros se encuentren altares para rendirle culto, tanto con imágenes de la diosa (como el de Tarraco), como con exvotos en forma de vestigios (huellas de los pies) grabados en placas (como ocurre en Itálica, donde además la inscripción:  "Avrelivs loiiticvs Nemesi praesenti").